
Me voy!. Unas pocas semanitas de vacaciones, lo justo para recargar la batería y volver con las mismas ganas o más que hasta ahora.
Dejaremos atrás una ciudad en la que casi todo se detendrá. Las galerías estarán cerradas, los grupos dispersos, las iniciativas suspendidas... Para los que se van no es un problema, pero los quequedan tendrán que plantearse cómo llenar esos vacíos , que dejan todas esas cosas que el restoaño les satisfacen el alma.
Tiene su punto Madrid en agosto. Los pocos que se quedan tienden a juntarse, como náufragos que se encuentran en una isla desierta.
¡Ánimo! hasta pronto.
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