Las mujeres impares tienen complejos y no se enorgullecen de sus “defectos” pero… nacieron así y lo llevan como pueden porque no les queda otra. A veces, muchas veces, se sienten solas y por eso suelen tener un novio metemano con el que quedar de vez en cuando, por eso y porque al fin y al cabo también les gusta el sexo. Viven en un mundo lleno de tópicos y refranes que nunca se acaban de cumplir tal y como se espera, no, porque ellas después de la tormenta se quedan colgadas y no sienten esa calma prometida. Porque cuando ríen últimas se sienten ridículas y cuando se emborrachan no dicen la verdad.
Ser una mujer impar no es una suerte, y sino que se lo pregunten a la madre de Amanda en “Todo lo demás” mientras sentada en el piano sueña ser Diana Krall. Y es que… cuanto más impar es una, más drogas querrá probar.
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