
Si el placer durase más tiempo del que sentimos lucharíamos más por él. Y tendríamos el tiempo suficiente para escuchar los discos, también los de música clásica, sin dar rienda a las citas ni el dinero futuro. Relameríamos lo platos como gatos callejeros y nos ducharíamos así, como ellos. Usando la lengua para lo que sirve de verdad. Cocinar sería una de las acciones más respetables del mundo, entreteniéndonos con el cuchillo, y los condimentos previamente alineados. Sería algo aparentemente maniático, como en una película de Wong Kar-Wai.
*por khalo, precioso post.
*por khalo, precioso post.
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