“Qué triste es llegar para siempre a cualquier sitio.”

Jane Austen

3 de septiembre de 2015

Feliz rentreè

Y llegó septiembre. En un soplo que derrite y consigue fundir la ciudad -cielo y tierra- haciéndonos recordar que aún queda algo de ese tórrido verano que hemos sufrido (y con el que también hemos gritado de placer). Algunos no nos dejamos vencer y bailamos alocadamente entre las olas y nos aferramos aún a la luz que cae amoratada: todo indica que los días se acortan, el mar está más puro y cristalino y se respira una atmósfera cargada de flores y especias. Como al final de una fiesta. Hay pereza y hay hambre. Hay un poco de quemazón al levantarnos. Besos que se deslizan de la nuca al torso, también se derriten, también se enredan. Hay que afilar los lápices, cargar de tinta el nuevo boli y estrenar esa exquisita página cero del flamante cuaderno. Duele el recuerdo enquistado, aún. El mismo que hace un año. Pero si hay algo que echábamos de menos a rabiar era ese olor a nuevo en las galerías, en los libros, en los museos y salas de la ciudad. Todo se despereza y echa a caminar de nuevo.
Comienza un nuevo año para los que creemos que siempre comenzó en septiembre. 

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