Detrás de una buena expatriación, hay una gran mujer
Nuestra colaboradora Anna Fargas se adentra de nuevo hoy en el mundo de la expatriación, de las mujeres que deciden apostar por irse a vivir fuera de su país de origen y experimentan un vaivén de emociones y de sensaciones contradictorias. Tienen que adaptarse a distintos lugares y aprender de sociedades distintas con la incertidumbre de volver a cambiar de destino, Además, nos habla de un síndrome muy curioso, el ‘Síndrome del impostor’. Esperamos que os guste y que dejéis vuestras experiencias como malasmadres expatriadas. Hoy ilustramos este post con las maravillosas frases que usa Anna en sus posts, que siempre nos inspiran tanto, no dejéis de seguirla.
*Podéis seguirla en @annafargas o en sublog. Si quieres puedes descargarte su miniguía para mujeres expatriadas aquí.
¿Cuántas veces habremos oído la mítica frase de: detrás de un gran hombre, hay una gran mujer? Aunque, a bote pronto, resulte un poco machista, creo que muchas veces no se reconoce el papel de la mujer en la sociedad. Se da por hecho que la mujer tiene que cuidar a sus hijos, con todo lo que conlleva, que tiene que estar siempre estupenda, tiene que llevar bien la casa y, encima, triunfar a nivel profesional.
Y aunque, por suerte, este argumento empieza a estar obsoleto, aún queda mucho camino por recorrer.
Hoy en día muchos hombres sólo trabajan en una empresa y, aún así, parece que tienen mucho estrés. Muchas mujeres, por otro lado, también trabajan por su cuenta, se ocupan de la casa y de los niños, si los hay. Sin más tapujos hoy estoy aquí para hacer unreconocimiento a todas aquellas mujeres que por voluntad propia han decidido apostar por la carrera de su marido, convertirse en expatriadas y sobrevivir a este vaivén de idas y venidas tan gratificante y estresante a partes iguales.
Tengo que reconocer que últimamente estoy en un plan muy reivindicativo y me siento con la necesidad de dar la cara por las mujeres expatriadas (o no) y decirles: ¡Ole, ole y ole!
No reivindico a modo de queja, eh. Que quede claro. Todas elegimos nuestro camino y somos responsables de ello pero, de vez en cuando, haces un análisis objetivo de la situación y dices: pues oye, puedo estar muy orgullosa de quién soy y todo lo que estoy haciendo y consiguiendo por mi familia y por mi.
Empezaré hablándote de Cris, y de cómo pasó de ser una mujer normal a una expatriada famosa. Conocí a Cris en París hace más de un año. Estaba tomando un café con una amiga que vino a visitarme en una cafetería a la que nunca voy. Nos poníamos al día e intentábamos decidir en qué restaurante cenar. Nosotros aquí no tenemos una vida social muy activa en lo que a salir de noche se refiere y yo no sabía muy bien dónde ir.
Cuando nos íbamos una chica que estaba sentada en una mesa de al lado se acercó y nos recomendó un restaurante para esa noche. Anotamos nuestros teléfonos y dijimos que quedaríamos. El año pasado fue un poco complicado para las dos y nunca conseguimos quedar. A principios de este año lo volvimos a intentar y ahora puedo decir que Cris se ha convertido en una persona muy importante en mi vida.
Con ella compartimos un montón de momentos, conversamos, cenamos, salimos, aprendemos cosas nuevas y, lo mejor de todo, que nos entendemos a la perfección y nos reímos muchísimo juntas. Además es una fiel seguidora de mi blog y me da ánimos constantemente.
Hace poco me explicaba que a su marido le habían hecho una entrevista para una publicación interna en el trabajo. La idea era ver cómo habían sido estos años de integración a la nueva vida en París en condición de expatriado. A cada pregunta su marido respondía haciendo alusiones a su mujer, hasta tal punto que al final le dijeron si podían entrevistar a su mujer. Cris me lo contó como una simple anécdota y yo no paraba de decirle, es que ¿lo ves? ¡Tienes mucho de lo que estar orgullosa de ti misma!
El mismo patrón de Cris lo veo en mis clientas expatriadas, e incluso a mi también me ha pasado. Me refiero al hecho de no reconocer nuestros méritos y nuestros logros y colgarlos una medallita de vez en cuando. Recuerdo al principio, cuando llegué aquí y decidí quedarme cuidando de mi hija sin trabajar, mucha gente me decía: “ojo no te estanques”. Yo, reconozco que me sentaba fatal porque pensaba: ¿pero cómo me voy a estancar si nunca en mi vida me he sentido más activa? Con el tiempo fui entendiendo que no necesitaba el “apoyo” de los demás y que, al fin y al cabo, no hacían más que proyectar sus miedos en mi.
El caso es que pienso que hay dos tipos (llevado al extremo, que nadie se me ofenda) de expatriadas o dos maneras de encarar la situación: la que tiene dificultades para adaptarse y todo el día ve ‘peros’ en su día a día y la que tiene ganas de comerse el mundo, busca el lado positivo y ve ‘oportunidades’ en todo. Este segundo perfil, además, tiene una característica importante y es que no valora todo el esfuerzo que ha hecho. Piensa que es normal y que cualquier persona en su lugar se hubiese adaptado igual de bien y se hubiese sabido sobreponer a todo de la misma manera.Pero eso no es así y hay que reconocer el mérito que tienen o tenemos porque el camino no ha sido fácil.
En relación a esto quería hablarte del ‘Síndrome del impostor’. En clave de Wikipedia (cito textualmente) te diré que se trata de un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros. ¿Te suena? Quizás a estas alturas te sientes identificada con esto y estás empezando a darle vueltas a si puedes padecerlo. ¿Cómo detectar el Síndrome del impostor?
- ¿Sientes que los éxitos que consigues podría haberlos conseguido otra persona en tu lugar?
- ¿Piensas que si las cosas te van bien es porque has tenido un golpe de suerte?
- ¿Qué respondes cuando alguien te alaba?
Es verdad que está muy vinculado al entorno profesional pero yo me lo llevo al terreno personal puesto que para mi la vida es un equilibrio entre varios espacios y los logros se pueden conseguir en diferentes ámbitos, no sólo el profesional.
Sois muchas las que me escribís y me contáis vuestra historia y, no a ninguna nos gusta hablar claramente, el sentimiento se lee entre líneas. Quizás le sacamos mérito porque sentimos que es nuestra obligación, pero no es así.
No es sólo que hay que reconocerse los logros, es que hay que celebrarlos porque así serán más fáciles de recordar y recordar lo que se hace bien es imprescindible para confiar en tus posibilidades. Lo cuenta Sergio Fernández en su maravilloso libro Vivir sin miedos.
Yo siempre animo a salir de la zona de confort y creo firmemente en que es la mejor manera de avanzar pero no siempre es fácil. Cuando vives de expatriada tienes que salir ella constantemente, haga buen o mal tiempo, tengas más o menos ganas, etc. Hay cosas que se tienen que hacer y que te toca a ti hacerlas, sin más opción.
Y hay otras veces que sin querer te complicas la vida, como el día que fui a buscar a mi hija a la guarde con los dos patinetes y mi hija no había dormido y ni patinete ni ná. Tardamos más de 2 horas en llegar a casa pero, llegamos. Salir de la zona de confort no siempre implica dejar tu trabajo y reinventarte a nivel profesional, hay muchas pequeñas maneras de salir de ella. Y, a la conclusión a la que llego es que aunque no siempre sea agradable el resultado es siempre el mismo: que puedes. ¿Por qué puedes? Porque no tienes otra.
Y en eso estoy hoy, en recordaros que si quieres puedes. Que todas tenemos los recursos internos y la capacidad de salir delante de cualquier situación que se nos plantee. Cuando me sorprendo a mi misma diciendo que no voy a ser capaz de algo pienso: ¿y si la vida te lo trae? Entonces siempre digo: pues saldría adelante porque no tendría otra. Y eso es lo que realmente es importante, que poder, ¡podemos todas!
¿Qué te ha parecido el post de hoy sobre expatriación?, ¿habías oído hablar del síndrome del impostor? Y ahora que lo conoces, ¿te has sentido identificada? Y para terminar, ¿te apetece compartir todo aquello de lo que te sientes orgullosa? ¡Te espero en los comentarios!
Y antes de irnos, os recordamos que esta semana la dichosa operación bikini os invita a malamadrear, a aprender a preparar ensaladas ricas con Demos la vuelta al día en los próximos talleres del jueves 21 de mayo y del viernes 22 de mayo. Apúntate aquí:
- TALLER 21 DE MAYO. 19 horas. Centro Comercial Moda Shopping. Madrid. http://www.demoslavueltaaldia.com/course/ensaladas-madrid-21052015-1900
- TALLER 22 DE MAYO. 19 horas. Centro Comercial Moda Shopping. Madrid. http://www.demoslavueltaaldia.com/course/ensaladas-madrid-22052015-1900




No hay comentarios:
Publicar un comentario