Esta es la historia de amor de una cuchara y un imán, El ser humano en general tiene historias comunes de esas que se repiten y se repiten da igual las personas, ya sabemos su final y su principio.
Pero de vez en cuando la vida deja historias bonitas como la de una cuchara y un imán nada típica.
Erase una vez un imán, No era un imán cualquiera, irradiaba muchísima fuerza era el protagonista de mil imanes que había que apenas se quedaban unidos a cualquier sitio, se encontraba en un cajón de una preciosa cocina grande nueva sin muchos muebles, recién inventada y creada aún no tenía dueño, todos los que ella la habitaban se encontraban de paso así que o bien se lo llevaban todo o no les importaba demasiado lo que allí dejaban.
La ultima inquilina se dejó allí un par de cosas insignificantes para ella, El imán del que he hablado anteriormente y una cuchara, la distancia entre ellos no era mucha ya que todo se encontraba en un único cajón, que allí había. Así sé pasaron los años unidos por la energía que desprendía el imán, al final la cuchara era imposible que se despegase de ella, nada podía separarlos.
Una mañana de frío invierno dieron un portazo a la puerta de la cocina, ya tenía dueño, eso pensaron! .- porque ellos pensaban...:-) y ese dueño compró utensilios nuevos, mil cucharas más y las metió en aquel cajón, el imán se había perdido entre tanta cuchara y todas se sentían inevitablemente atrapadas por el, que agobio pensó ...no sé sentía del todo a gusto, prefería su vida anterior con más espacio y una sola cuchara, pero era inevitable que se terminara acostumbrando a su nueva vida con tantas cucharas, pero la primera de todas poco a poco se había ido despegando... y ya entre tantas no se podia apenas distinguir a su compañera, la que había estado a su lado, cuando había oscuridad y nadie habría ese cajón para que entrase luz, la que estaba unida sin ningún motivo y sin ningún porque a dicho iman... apenas se podía distinguir.
Tanto era el uso de ese cajón por el nuevo dueño, tantas idas y venidas de cosas nuevas que el iman había perdido toda su capacidad de imantar, y la cuchara estaba obsoleta en un rincón, ya que había cosas nuevas, modernas, y eran las verdaderas protagonistas de muchas comidas. Un buen día despues de años, el dueño se extraño que aún tuviese eso ahí, sí "eso " porque así lo llamo a ámbos, sin dudarlo un segundo los tiró a la basura, apenas se podían ver, apenas se podían unir, pero se reconocieron, el imán despues de tantisimo tiempo atrapado entre tantas cosas que lo unico que reconocio fué la calma de saber que allí estaba su cuchara con el, aunque ya nada fuera a ser igual, aunque ya todo fuese diferente y tanto la cuchara como el imán terminaron por extinguirse.