“Qué triste es llegar para siempre a cualquier sitio.”

Jane Austen

7 de febrero de 2011

la vida es una rueda constante.


Cuando estás tan enfermo que no te puedes ni mover, griposo, bronquítico, faringítico o acatarrado, convertido en un guiñapo horrible que lo ve todo negro, maldices con saña el frio invierno.

Cuando sudas hasta secarte las carnes y te das crema sobre tu abrasada piel, maldices entonces el condenadamente inclemente verano y su sol implacabe y cruel.

¿Puedes hacer algo por evitarlo? Poco, excepto intentar poner la mejor cara a tanta desgracia fisiológica. Una cosa es segura: tras el invierno llega la primavera como el otoño tras el invierno. ¿Qué odiarás entonces? ¿La alergia primaveral o la melancolía del otoño?

Las cosas casi siempre acaban yendo a mejor, sobre todo si ya han tocado fondo. Así que tómate un antigripal y sonríe.

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