“Qué triste es llegar para siempre a cualquier sitio.”

Jane Austen

13 de noviembre de 2009

Cocinando las calabazas

El amor o mejor dicho la capacidad de amar, a pesar de ser una palabra tan repetida y hasta tan manida, aún no sabemos bien que es. Nos da miedo la vida misma y eso , aunque parezca contradictorio, nos da seguridad. El mayor susto es que nos quiten los miedos, puesto que éstos han sido el manto en el que nos envolvemos para no ver ni ser vistos, para no amar ni ser amados.

Aunque mucha gente va diciendo que busca la felicidad, lo cierto es que no quieren ser felices. Muchos prefieren estar en sus propios miedos e inseguridades. Al fin y al cabo el miedo es algo conocido y la felicidad no. Y no se dan cuenta o no quieren saber que la felicidad esta precisamente en la ausencia de los deseos y los apegos, y en que ninguna persona ni cosa tenga poder sobre ti.

Yo se perfectamente que uno no puede dar amor, si uno no esta lleno de amor, y difícilmente se puede estar lleno si uno está repleto de prejuicios y de miedos. Yo nunca me he privado de esperar un futuro incierto . Yo siempre he sabido que la vida eterna esta aquí, es el ahora.

Mucha gente cree que la felicidad se basa en conseguir logros materiales, nuestra identidad también acaba por estructurarse en base a ellos. Y si combinamos, posesión/felicidad. Posesion/identidad, podremos entender por que nos fijamos solo en el valor externo de las personas, esto es, en la posibilidad de satisfacer nuestras necesidades o huecos emocionales. Así creo que piensan muchas personas aunque no sean conscientes de ellos.

Nos hemos acostumbrado a cambiar de coche, muy a menudo buscando más la satisfacción de un deseo artificial en las cosas materiales y en su sustitución, necesitamos nuevos estimulos, razón por la cual pasamos rápidamente a buscar otro con el que sentir de nuevo toda gama de sensaciones, que un coche nuevo produce. Esto conlleva , a su vez, a no profundizar en la relación, no acostumbrarnos a ella, no hacernos dependientes de ella…

Nos horroriza la dependencia, la continuidad, la prolongación, la posibilidad de que el otro descubra que no somos tan maravillosos como parecíamos ser :-)… Y si se pone de manifiesto que no tenemos nada que ofrecer excepto el desconocimiento de nuestro interior, el vacío de un YO. Un interior que evitamos visitar a toda costa, razón por la cual preferimos distraernos ocupándonos en consumir ratos de ocio aburrido, relaciones en las que el cariño no fue visitado jamás, elementos materiales de falsa emoción. Profundizar, invertir esfuerzo y tiempo… quien tiene tiempo ¿???? Cocinas o calientas la comida en el microondas…??? Vas a ritmo de tu corazón o pierdes el culo en la carrera contra el reloj biológico dela tierra ¿?? Te tomas tu tiempo para desperezarte por la mañana con un super desayuno, o prefieres tomarte una taza de café de estrés…. Vas en coche canturreando de camino al trabajo, o eres de los que se prepara para la jornada laboral repartiendo gritos, a diestro y siniestro……..

La libertad de ser nosotros mismos, la de no tratar de agradar a los demás, la de defender nuestro derecho a ser comprendidos, de ser espontaneos, la de no guardar rencor alguno. La de no aferrarse a solo existe un único y punto de vista, la de anteponer el amor a todo conflicto. Sigo soñando con un mundo perfecto, trato de colaborar a su consecución, Pero como siempre, esto es cosa de dos.

Uno es responsable de lo que comunica y no comunica.No lo olvides !!

Muchas personas, creo que les pasa lo siguiente, relacionarnos con otros es sumamente complejo, si tenemos en cuenta lo mal o lo nada que nos llevamos con nosotros. Si uno no es capaz de aguantarse así mismo, si uno no es capaz de ser compasivo y comprensivo con uno mismo, como va a ser capaz de general empatía en otro ser humano???? Imposible.

Creo que la vida nunca nos da calabazas, solo oportunidades para aprender y apreciar quienes somos, reconocerlo y elevarnos por encima de la ceguera de los que no saben y nunca han querido apreciarlo.

Os voy a contar una metáfora que viene mucho al caso de un libro que se titula. Bailando con lobos.

Erase una vz una gran maestra a la que un aprendiz acusaba de charlatanería. Ante tales acusaciones la gran maestra, como única respuesta, rebuscó en sus bolsillos y sacó una bolsita de tela de la cual extrajo una piedra preciosa. Entregándosela al aprendiz, le dijo: Ve a aquellos bazares y pide que te ofrezcan cien monedas de oro por ella… Los comerciantes no paraban de reírse, no se lo podían creer. La maestra le dijo ahora vete a esa joyería, sin darle tiempo a nada, le ofreció cien monedas de oro. El muchacho no salió de su asombro, Regreso rápidamente al lado de la gran maestra para decirle que ella tenía razón, alguien le había ofrecido 100 monedas de oro por la piedra…..

Pues bien , hayar esta metáfora me ha ayudado a entender, que por mas diamante extraordinario que uno sea… se necesita siempre a un buen joyero experto que lo reconozca…los demás , los no joyeros, te verán como “ circonita de la buena” pero nada más. No te conformes con una o varias tasaciones.

Proximamente.. Cocinando las calabazas II

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