
- Dime más cosas bonitas.
- Me gustas, Midori.
- ¿Cuánto?
- Me gustas como un oso en primavera.
- ¿”Un oso en primavera”? -Midori volvió a levantar la cabeza-. ¿Qué es esto? ¡”Un oso en primavera”!
- Imagina que paseas sola por un prado y se te acerca un osito con la piel aterciopelada y unos ojazos. De pronto el osito te dice: “¡Buenos días, señorita! ¿Quiere usted rodar conmigo?”. Entonces tú y el osito os pasáis el día entero rodando abrazados por una ladera sembrada de tréboles. Es bonito, ¿no?
- Muy bonito.
- Pues a mí me gustas tanto como eso.
Midori me abrazó con fuerza.
*fragmento de “TOKIO BLUES”, de Haruki Murakami.
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