
Muchas veces, cuando estoy triste, me acuerdo de cuando mi padre me regañaba (muy serio) diciéndome que no pusiera voz de niña. Tenía como máximo diez años, y si ahora a veces me sale esa voz. imaginaros entonces. Yo flipaba, cerraba la boca y pensaba “¿pero qué voz debo poner?”. Y, cuando me pongo dulce o tonta y me escucho, sigo haciéndome la misma pregunta y me callo enseguida. Porque, con esa voz, aún no tengo derecho.
dos extraños -Coti.
dos extraños -Coti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario